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  • Mayrautora

El amor acaba

Lo que pierdes cuando pierdes

No sé qué duela más: buscar una pareja y no encontrarla, o tenerla y después perderla a pesar de todos tus esfuerzos por evitarlo. No se extraña lo que no se tiene, así que considero que tener, amar y que de la nada se vaya, es devastador. Duele sentir que no podrás continuar, que no encontrarás a nadie más, que la felicidad no es para ti, que tu mundo se acabó y tu vida se fue en la maleta de tu pareja.


Y no puedes evitar preguntarte si luchaste lo suficiente, si hiciste lo suficiente, si entregaste lo suficiente… si fuiste lo suficiente. Así que aquí estás y tu relación ya no. Aquí estás, con el alma congelada y el camino enfrente cubierto de bruma. Aquí estás deseando no estar. Aquí estás y algo habrá que hacer al respecto, pero no sabes qué, y para ser sinceros, tampoco te importa mucho en este momento.


Aquí estás, pensando que a lo mejor ni era amor y si necesidad, la proyección de una ausencia paterna o tu sabiduría interna que te hizo tomar la más difícil de las decisiones en un instinto de supervivencia de tu salud mental: poner punto final a esa relación que nació enferma, porque de haber iniciado bien, jamás habría muerto. Aquí estás, aferrándote a tu esperanza destruida, a tu normalidad alterada, a la incertidumbre del futuro, al miedo a la soledad, a la ansiedad de pensar que jamás conocerás a alguien más. Aquí estás, con la vida estancada y el alma rota.


¿Y ‘ora como le hago? Da por perdido lo perdido, ya no esperes que vuelva, no insistas, respóndete con sinceridad si de verdad les haría bien a ambos volver. No te permitas olvidar las razones por las que la relación se acabó, y evita pensar solo en los momentos lindos. Tu dolor te está diciendo que era hora de moverte, y si te sigues aferrando, te va a seguir doliendo.


Reconstruir tu identidad, tu vida y tu futuro, no será rápido ni sencillo, pero si te das el tiempo y la oportunidad, se logrará sin duda, y aunque seguirá doliendo, cada vez será menos. Inspírate en la idea de que a partir de ahora, ya no serás la misma persona, pues sin duda habrá que hacer cambios y ajustes para evitar tropezarte con la misma piedra nuevamente. Recuperarás tus sueños, y otros, habrá que dejarlos ir para construir unos nuevos y un futuro diferente.


Dejar ir nunca será sencillo, pero es un acto necesario y de mucho amor… a uno mismo.

¿Decisión dolorosa o necesaria?
¿Decisión dolorosa o necesaria?

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